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“Esta tierra te vuelve invencible”: la frase que resumen los Juegos Suramericanos

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Por Por Meli Skidelsky para Pádel Argentina.

Nadie avisa, antes de llegar a Rafaela, que lo primero que te va a sorprender no es la ciudad en sí, sino la gente. En el estadio, en la calle, en cualquier esquina, acá la amabilidad parece un deporte más, y la juegan todos.

En el arco de entrada a las canchas hay una frase escrita: “Esta tierra te vuelve invencible”. Al verla, sentís ese primer impulso que te invita a disputar el partido con la cabeza en alto, sabiendo que estás formando parte de un hito histórico para el pádel. Y que eso es sólo el comienzo.

Los jugadores de los distintos países lo repitieron en cada momento que tuvieron. se sintieron como en casa. No sólo el aliento de las tribunas, sino por algo más simple y más difícil de crear: la hospitalidad de la gente de las instalaciones, de los voluntarios, de una ciudad entera que decidió abrirle la puerta a un deporte que estaba debutando como medallero.

Y después están los cánticos. Esos que nos identifican y nos distinguen como argentinos en cada parte del mundo. Porque vivimos el deporte desde lo más profundo y a flor de piel: “Argentina, no lo entenderías” dice el público y tienen razón, no hay forma de explicar todo lo que pasa cuando un estadio lleno acompaña cada punto como si fuera el último o un mundial, aunque sea un cuarto de final un martes a la mañana. 

Detrás de esa energía redundante había, además, algo que no se ve todos los días. Chicos de sexto y séptimo grado, y de primero y segundo año de colegios de toda la provincia llegaban al predio acompañados de sus docentes y algunos padres. No era una salida cualquiera, formaba parte de un proyecto provincial para acercar a los más chicos no sólo al deporte, sino a los valores olímpicos: respeto, excelencia y amistad. “Vinieron mil chicos por día, un proyecto excelente y que dejó mucho aprendizaje”, contó la Sport Manager Viviana Malano, con la satisfacción de quien sabe que ahí se siembra algo que no se ve sólo en un resultado.

Por eso, cuando esta tarde se entreguen las medallas y el Microestadio Invencible se vuelva a hacer eco de la pasión argentina, el sueño olímpico quedará cada vez más cerca de cumplirse.

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